Bangkok

Jueves 16  de junio de 2011

Hoy cambiamos de hotel, el otro no tenía más habitaciones libres y hoy llegan Alfonso, Lolu y Cristina.

Hacemos el check in en el nuevo hotel (Budacco), un hotel boutique aún más cerca de la zona comercial y escondido en un callejón pero muy tranquilo. El servicio amabilísimo.

Y de aquí nos vamos para el aeropuerto a recibir a nuestros amigos.

Despues de comer dejamos a la chicas de compras y a Guillermo leyendo en una plaza y Alfonso y yo nos dedicamos a nuestro pasatiempo favorito, recorrer calles y charlar.

Bailarina ritual

Para cenar volvemos a Nara (es un sitio excelente para iniciarse en la comida thai)

Viernes 17  de junio de 2011

Hoy visitamos el Palacio Real. Como ya sabíamos no se puede visitar en pantalón corto o con camisas sin mangas, pero algunos somos duros de mollera y al final tenemos que alquilar pantalones y sharis para ir más tapaditos.

¡Que mona!

El conjunto es precioso y descubrimos una réplica de Angkor Vat espectacular (el principal templo de Angkor en Camboya). Hace bastante calor y terminamos la visita con unas buenas cervezas y unos cocos bien fresquitos.

Palacio Real

Palacio Real

Cuando voy a pagar los refrigerios descubro que me falta pasta (no sé donde la he perdido) y haciendo memoria intuyo que debe haber sido en la taquilla cuando compre las entradas, así que nos dirigimos a la taquilla y allí nos la tenían guardada. En todos sitios cuecen habas pero en esta zona de Asia, como ya hemos comprobado en otras ocasiones, la honradez es la norma.

La tarde la vamos a dedicar a visitar el museo de arte moderno, así que nos cogemos unos tuk-tuk (nuestro conductor estaba un poco loco, o un mucho por la velocidad a la que nos llevaba) y nos vamos para allá.

Tuk-tuk

Museo de arte moderno

Comemos en el MBK y después visitamos el museo. Interesante y muy agradable.Por la noche hemos decidido ir a otras de las atracciones típicas de Bangkok, la calle Kao San Road, lugar de encuentro de multitud de turista jóvenes, muchos bares y mucha animación aunque un poco hortera para mi gusto. Elegimos un bar decentito con música en directo y nos bebemos unas cervecitas merecidas. Comemos en los puestos callejeros y después de postre nos decidimos a probar las chucherías típicas de la zona (unos salmontes, grillos y un escorpión) crujientitos pero nada especial, aunque las alitas del grillo se nos quedan entre los dientes.

Cristina, la más valiente

Sábado 18  de junio de 2011

Hoy tenemos un día de viaje completito, nos vamos hasta Siem Reap en Camboya por carretera. Bangkok- Aranyaprathet, cruzamos la frontera a pie y ya en el lado camboyano en Poipet tomaremos un taxi hasta Siem Reap

Cogemos unos taxis en el hotel y nos dirigimos hasta la estación de autobuses. Una vez allí y al recontar las maletas nos llevamos una desagradable sorpresa, en uno de los taxis se ha quedado la bosa con el ordenador portátil que le traiamos de regalo a nuestro amigo Pao de Camboya. Aunque ya teníamos los billetes del autobús, los cambiamos por otros una hora más tarde para intentar localizar el taxi que nos ha traido. Llamamos al hotel por si nos pudierán hacer alguna gestión y hablamos con los taxistas de la estación, al final nos lleva la policía hasta el puesto de control donde revisando las cámaras de seguridad de la estación localizamos la matricula taxi y la compañía pero llamando por telefóno no nos consiguen solucionar nada. ¡Nuestro amigo Pao se va a llevar una decepción!.

Después de casi cuatro horas de carretera llegamos a la frontera. Los autobuses, en vez de parar en la misma frontera, te dejan al final de un mercado enorme donde te esperan unos tuk-tuk que te llevan a los puestos de control. La tarifa es escandalosa y además te dejan en unas oficinas donde te ofrecen hacerte las gestiones para la obtención del visado y sacarte más pasta. Nosotros llevábamos los visados electronicos sacados desde España y tras advertirles que no pensábamos pagar nada de nada rellenamos los impresos de salida.

En el camino desde Bangkok he pensado que el seguro que llevamos cubre las perdidas de equipaje así que estudio la póliza y exigen que haya una denuncia ante la policía. Así que antes de dejar el país buscamos una oficina de policía para presentar la denuncia. Y aquí empieza la aventura. En la puerta de la oficina de policía, una chica se ofrece a ayudarnos haciendo de interprete. Nosotros le hablamos en ingles y ella traduce al thai pero, el policía habla otro dialecto, así que nos buscan un chico que traduce del thai al dialecto de policía. La conversación es de risa, nosotros->chica->chico->policía, policía->chico->chica->nosotros y así hasta que explicamos que queremos. Cuando ya parece que han entendido que queremos, llaman a otro policía de más rango que es quien tiene que hacer la denuncia y volvemos a empezar la ronda de traducciones. Eso sí, todo amabilidad y finalmente salimos con nuestra copia de la denuncia (en thai por supuesto).

Frontera Thai-Camboyana

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